No es la primera vez que os hablamos del pez tambor, pez ballesta o pez cochino como se le conoce en algunas zonas del sur. Esta maravilla es la que más alegrías nos ha dado este verano pasado (fuera del huerto digo).  La pesca es una afición, pero no sólo nos reporta la satisfacción de ganarle la batalla al pez, para convertirlo en pescado o el disfrutar de la naturaleza en estado puro, además la pesca nos sirve para congelar el pescado recién cogido  y de esta forma nos aseguramos pescado de calidad  cuando los fríos y los temporales nos azotan y no se puede salir a la mar.

Este pescado es de los primeros en la lista en cuanto a textura y sabor. De carne blanca está perfectamente al nivel de la dorada salvaje, e incluso para muchos la supera.

Cuando veo estas fotos me quedo babeando con el colorido que ya pronto estará de vuelta, porque aunque hace algo de frío aún, ya estamos en primavera. En cuanto se quite la mar de leva, volveremos a surcar las aguas del Guadalquivir.Parece que estos tambores lejanos, están cada vez más cerca.  Ayy qué ganas!!

Pez tambor, pez ballesta o pez cochino

 

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